¿Debería apretar el botón cuando pongo el freno de mano?
Matthew Barrera
Published Apr 05, 2026
El freno de mano es un viejo conocido al que le han llegado nuevos tiempos. De ser siempre mecánico, bien fuera accionado con la mano o mediante un pedal muy a la izquierda del conjunto de pedales (así sucedía por ejemplo en los Mercedes), ha pasado a ser eléctrico en multitud de coches.
Y este último cambio no es por comodidad, como puede suceder por ejemplo con el sistema que abre de forma eléctrica el portón de nuestros coches. El hecho de que los frenos de mano sean eléctricos permite liberar mucho espacio entre los asientos (el que corresponde a la propia palanca, además de la 'carraca' que no vemos y el cable que llega a los frenos posteriores) que los fabricantes han sabido aprovechar para colocar compartimentos con tapa.
Porque, no lo olvidemos, el freno de mano lleva un sistema independiente del que accionamos mediante el pedal del coche. Y esto es así porque su finalidad no es detener el coche, sino asegurarse de que no se mueve una vez parado. Además, el freno de pie tiene por objeto que podamos dosificar la intensidad de la frenada, mientras que el de mano solo admite dos posiciones para su correcto uso: liberado, o conectado con la suficiente fuerza.
Pulsarlo al levantar la palanca
Hay quien piensa que el freno de mano se estropea menos si al accionarlo mantenemos el botón pulsado mientras levantamos la palanca. Esto es un error y no sirve para conceder ni un minuto más de vida útil a nuestro freno de mano, aunque tampoco lo estropea. De hecho, lo único que hacemos así es que la palanca se enganche en una de las muescas que tiene para su posición de máxima tensión, en lugar de pasar muesca a muesca con el clásico ruido.
Pero sí hay otros errores respecto a cómo usamos el freno de mano que nos pueden ocasionar un disgusto. En concreto, que las pastillas de freno traseras se hayan quedado pegadas a los discos. Esto es algo que notamos porque al coche le cuesta algo más arrancar (tenemos que pisar más el acelerador para que no se nos cale, si es manual) y porque, una vez que nos bajamos, las pastillas echan una peste a quemado insoportable. Y esto, como te vamos a explicar, puede deberse a que no hemos utilizado bien el freno de mano.
Volkswagen.
El mayor error que podemos cometer se produce con aquellos coches que apenas utilizamos, tal vez porque son viejos pero los guardamos por cariño (por ejemplo, el de nuestros padres), o tal vez porque nuestras circunstancias han cambiado y ya no los necesitamos en nuestro día a día.
En este caso, y siempre que el coche esté aparcado en garaje (por lo que además no estará en pendiente), el freno de mano debería estar siempre quitado, dejando solo una marcha metida para que el coche no se mueva. De esta forma evitamos que pastillas y discos estén de forma permanente en contacto y, tras varios meses sin moverse, ambos se queden pegados.
De hecho, en esta situación lo mejor es bajar al menos una vez al mes al coche y accionar y quitar el freno de mano unas 10 veces, de forma que ni el cable ni el resto del sistema se queden atascados por la falta de uso.
Eso sí, si tu coche tiene el freno de mano eléctrico y se acciona por sí solo, estas precauciones no las podrás tomar.
Mucho cuidado con la suciedad
También debes tener cuidado si tu coche se ha ensuciado mucho, tal vez por ser un 4x4 que has estado conduciendo por caminos embarrados. La extrema mezcla de suciedad y agua puede hacer que los bombines que empujen las pastillas no retornen una vez se haya secado. En este caso lo que se impondría sería un buen lavado a presión de los frenos, pero la garantía de que vuelvan a funcionar como antes no es absoluta.
Y por último, tampoco debes dejar puesto el freno de mano de un coche que sabes que tiene los discos muy calientes, tal vez porque le has estado dando 'zapatilla' en circuito o porque has abusado de ellos en el descenso de un puerto. En este caso, que se te queden pegadas las pastillas resulta facilísimo.